Ayer por la noche no podía dormir, me acoste temprano, más de lo habitual de hecho y llegando a la una de la mañana decidí levantarme un rato hasta la sala. Para no variar encendí como buen insomne la televisión y por azar encontré al venerable Punset (si alguien no sabe que regalarme acaba de sacar otro libro, si cuela...) en el programa de Buenafuente, que normalmente ignoro lo más rápidamente posible.
Pero ver al entrañable Punset, con sus pelos blancos de científico loco hablando pausada y razonandamente, sin dejar de incluir anécdotas con sus nietos y conocidos me mantuvo viendo a Buenafuente hasta casi la una y media pero al finalizar regresé a mi cama, feliz y tranquilo y pude dormirme en unos instantes.
Es asombroso comprobar como el estado de ánimo influye tanto y como ese estado puede variar tan rápidamente. Yo veo a Punset como un profeta de la felicidad, le encanta hablar de sentimientos y como conocernos y controlarlos. Utiliza un punto de vista científico pero es capaz de explicar con palabras sencillas que el ser humano no es capaz de visualizar el futuro. A mi eso me dejo anonadado. Han comprobado con escaneres cerebrales que cuando alguien intenta imaginar por ejemplo, la cama donde dormirá dentro de 10 años, utiliza las mismas conexiones neuronales que cuando recuerda la cama en la que durmió hace 2 años.
Es decir, el proceso de "imaginar" es el mismo que el de recordar...
También que en un experimento con 5 ratitas, tal y como él las llamaba, a las cuales se les aplicaban descargas aleatorias murieron todas menos una que tenía una palanca que le permitía anular la descarga para todas, pero como era un proceso aleatorio seguían recibiendo descargas claro está. Lo importante es que la ratita que "pensaba" que podía controlar su vida vivió 2 semanas desde que las otras 4 murieron y eso demuestra la importancia de pensar que controlamos nuestras vidas.
Esto viene a cuenta porque no hace mucho me sentía totalmente en manos del destino sin apenas poder controlar aspecto alguno de mi vida, me sentía cansado, o más que cansado hastíado de todo como dije en otra entrada, sin alegría alguna y con un malestar general que no tenía mucha explicación médica.
Pues bien, lo que la medicina no pudo explicar lo hicieron 5 ratitas en un laboratorio y un "abu" como le llama su nieta con pinta de loco en un programa que menos de divulgación es de cualquier cosa. Ahora entiendo porque esta última semana me encuentro mejor y qué es lo que puedo hacer para sentirme bien conmigo mismo y con los que me rodean, gracias maese Punset...